biografía

Imelda May (Dublín, Irlanda, 10 de julio de 1974)


Jools Holland es emocionable por naturaleza, pero cuando descubre a un nuevo artista que posee lo que él considera “eso”, su entusiasmo se vuelve desbordante. A juzgar por su reacción ante Imelda May, ella tiene “eso” en cantidades industriales. “Tengo que tenerte en el concierto”, le dijo después de verla actuar en directo. Y así fue como, justo a tiempo, ella se vio metida en “Later Wit Jools Holland”, enloqueciendo a un público entre el que se encontraban Jeff Beck, Elbow y Roots Manuva. Beck, de hecho, se cuidó de decirle a Holland que estaba allí únicamente para ver a Imelda.



Transmisión por televisión a todo el país, un puñado de fans músicos: no está nada mal para una principiante irlandesa. Pero con respecto a Jools y su gente, funciona en los dos sentidos: Imelda logró ese espaldarazo de “Later”, pero “Later” puede beneficiarse del prestigio de descubrir a un talento que suena de una manera diferente a todos.



Después de enamorarse del rockabilly y el blues siendo una niña de nueve años en Dublín –la única niña de su clase que no le daba por a-Ha y Wet Wet Wet-, los ha convertido en una fusión estupenda llena de swing que es a la vez clásica y extrañamente moderna. No se trata sólo de la típica jerga de una nota de prensa: aunque su corazón musical se mantiene en el rock ’n’ roll (tiene también debilidad por sus ropas y su vestuario está lleno de chaquetas de leopardo y vaqueros ajustados de chica mala), le da a las cosas un sesgo del siglo XXI. Su disco de presentación, Love Tattoo, es exquisitamente retro, pero tan fresco como 2009. Y sus conciertos en directo, en los que canta y toca el bodhran, son salvajes.



"Últimamente todo se ha vuelto mental", dice, con un acento que no han logrado cambiar diez años de vivir en Londres. “Elbow quiere que haga un tema en su próximo disco, como resultado de ‘Later’, y Dave Gilmour [otro invitado de “Later”] me dijo: ‘Eres muy sexy en un plan un poco cutre, y digo esto de la manera más bonita posible’”. Ella parece encantada con el piropo.



Fue la menor de cinco hijos, y como la familia vivía en una casa de dos dormitorios, no había manera de evitar lo que escuchaban sus hermanos mayores. Había folk (una de sus hermanas estaba en un grupo folk conectado con su iglesia en la zona de las Liberties de Dublín), y el pop habitual de las listas de éxitos, pero también estaba Elvis. “Mi hermano era un fan enloquecido de Elvis, y en su cuarto me encontré con una cinta de Elvis, Eddie Cochran y Gene Vincent. Pensé que la música era fantástica".



Ya había descubierto, a los cuatro años, que tenía una voz al armonizarla con la banda folk de su hermana; así, cuando se topó con el rock ’n’ roll, cantar a la vez que la música resultó algo de lo más natural. Sus gustos evolucionaron, a la vez que su sentido de la moda (“Me compré mi primera chaqueta de leopardo a los quince años, y las pandillas de la esquina se me quedaban mirando”) y se introdujo en Elmore James. “Luego oí a Billie Holiday, y eso me volvió loca. Mi hermano me llevó a la tienda de discos HMV y me compré mi primer disco de Billie, y lo escuché de arriba abajo”. 



Después de un año estudiando arte en la universidad, Imelda se dio cuenta de que sería mejor cantar de cara a ganarse la vida. En ese momento, su experiencia profesional se reducía a haber cantado en un anuncio para los Palitos de Pescado Findus a los catorce años. “Una chica de las Liberties se dedicaba a la música y me consiguió este anuncio, en el que yo cantaba ‘¡Apuesto a que nunca ha puesto el dedo en algo más crujiente!’. Me pagaron por esto 40 libras”.



Actuó en el club Bruxelles de Dublín, donde ocasionalmente le impedían la entrada a sus propios conciertos por ser menor de edad. “Me dieron consejo los mejores músicos de Dublín. Uno de ellos me dijo: ‘Tu voz es estupenda, pero necesita endurecerse’”. En torno a esa misma época, también recibió consejos de su padre. Disgustada por una relación amorosa, se encontró llorando delante de él. “Me preguntó si estaba desconsolada, y yo le dije: ‘Sí’, y él me dijo: ‘Muy bien. Así podrás cantar mejor el blues’”.



Los dos tenían razón. Ayudada por su mal de amores, su voz evolucionó hacia algo sensual y rico, y cuando decidió probar suerte en Londres en 1998, rápidamente consiguió trabajo con el famoso roquero Mike Sanchez y la compañía de swing Blue Harlem. "Hicimos un montón de cosas juntos en las que yo tenía que tener un aspecto de los años cuarenta, con un vestido de satén rojo y una flor en el pelo, pero aprendí realmente a ponerme mona y a actuar”. Tuvo también una época loca de cantar mientras las chicas estaban en el escenario: “Solía cantar mientras las chicas estaban en el escenario. Una de ellas solía llevar un cortametales en la entrepierna y producía una lluvia de chispas. Un día una chispa aterrizó en mi garganta mientras estaba cantando”. Un concierto para recordar.



Compartió escenario con todo el mundo, desde Van Morrison a las Scissor Sisters, y puso voz a un personaje en la serie de gángsters estadounidense “Dark Streets”, pero hacia 2006 se moría por actuar sola y formó su propia banda. “Empezamos en plan jazzístico, pero necesitaba endurecerse y volverse menos previsible, y lo conseguimos”. Sus conciertos empezaron a ser famosos por ser apasionados, de todo o nada. Love Tattoo, que ha sido escrito por ella prácticamente en su totalidad, tiene la misma sensación de desenfreno, da igual que esté hincándole el diente a un tema brutal de rockabilly o a una sórdida canción de amor de después de medianoche.



Sus propias canciones predilectas son la delicada “Falling in Love with You Again” (“Volviendo a enamorarme de ti”), que fue inspirada por su marido (y guitarrista de su banda) Darrel Higham (“Trata de cómo puedes enamorarte de la misma persona muchas veces”), la sensual y escorada hacia el blues “Knock 123” –nunca sabrías que trata de un fantasma que no puede dejar de seguir queriendo al chico que dejó atrás, una idea que Imelda sacó de ver a Derek Acorah una noche en televisión- Y “Johnny Got a Boom-Boom”, una canción muy animada y subida de tono. “Mi productor me preguntó si ‘boom-boom’ era grosero y yo le dije: ‘Tom, tienes una mente sucia’”.



Los prestigiosos Premios Irish World Newspaper nombraron a Imelda Mejor Novedad Femenina de 2008. En 2009 llegarían nuevos galardones.


 


Love Tattoo [BOO13082-02] de Imelda May salió a la venta el 11 de agosto de 2009



www.imeldamay.com



www.verveforecast.com


 

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