biografía

Feist

Feist: Canadiense, cantautora pop, compañera de piso de Peaches, telonera de Ramones en su infancia en Toronto, colaboradora de Gonzales, Jane Birkin, Kings of Convenience y Broken Social Scene.


Hoy Feist vive en Paris, desde donde ha comenzado su carrera en solitario de mano de Gonzales, su mentor en Europa.


Let It Die: Uno de los discos más bonitos, preciosistas, melódicos y mejor arreglados de 2004. El album es un tratado de pop de altísimo nivel, elegancia y cool que no encontrará competidores en todos los lanzamientos similares de 2004. Un disco, según la propia Feist, cinematográfico, expresivo, sensorial e increiblemente divertido.


Según la revista británica The Face: "Si la gente comprara este disco de Feist en vez de el de Dido, el mundo sería un lugar mucho mejor"



 Aquí están las cosas que tenéis que saber sobre Feist para que podáis enamoraros de The Reminder: es mucho más que la mera luz de guía de las baladas. En una vida pasada fue una luchadora de las bandas adolescentes en una banda punk de Calgary. Ha hecho que los tímidos chicos indie se desvanezcan ante sus impetuosos rasgueos de guitarra con la banda de rock de Toronto, By Divine Right y con su liderazgo en la banda de rock indie canadiense, Broken Social Scene. Es testaruda y meticulosa con respecto a cosas como el nivel de los ecualizadores del equipo de música y su largo y afilado tono de guitarra. Se la ha colocado en el papel de icono de la moda, pero principalmente es una jovencita que no se maquilla. Puede que sea capaz de marcarse un inquieto foxtrot como Mushaboom, que vuestros abuelos desearían haber podido bailar en el Victrola de sus tiempos, pero también le ha insuflado vida a marionetas surrealistas junto a sus compañeros del electro-trash BFF Peaches en Berlín. Las originales maquetas, con sabor a producto de culto (the Red Demos) de Let It Die y the Reminder incluían el sonido de coches derrapando en las calles. En el escenario puede pasar de ser una cautivadora cantante en solitario con su guitarra, a meterse en el papel de líder de una banda de tres hermanos.


Podéis escuchar todo ello en The Reminder, y de alguna forma es más Feist que cualquier otra cosa que haya hecho antes. Eso no significa que Let It Die fuera un engaño; más bien todo lo contrario. Pero era el sonido de la colaboración y la exploración, cautiva en una tierra extraña con uno de sus mejores amigos (Chilly Gonzales, que vuelve a echarle una mano en The Reminder) y despojándose de capas en un experimento musical sin ningún parecido a nada que hubiera hecho con anterioridad.


Nadie, y menos Feist, se esperaban la tremenda respuesta que los oyentes de todo el mundo le ofrecieron a Let It Die. Ganó muchos premios. Su nombre apareció en las listas de los Mejores del Año. Nadie quería perderse sus conciertos. De repente, una chica que era casi una desconocida fuera de Canadá tenía singles en el Top 10 de la radio y llenaba las estanterías de las tiendas y grandes almacenes de discos. ¿Su repuesta? Seguir haciendo giras. Treinta y tres meses y tres continentes. The Reminder fue compuesto e ideado durante esa gira.


Cuando la carretera estaba finalmente exhausta, la dejó en la La Frette. Una casa solariega de 200 años de antigüedad a las afueras de París. Nuestra chica se encerró con su banda – Julian Brown, Bryden Baird y Jesse Baird – e invitó a Gonzales, Mocky y Jamie Lidell para que le ayudaran con el sonido. Llenaron el comedor y el vestíbulo con un piano, instrumentos de percusión, órganos, guitarras, amplificadores… pusieron dos equipos de baterías contra las vidrieras y llenaron todo con micrófonos como si fueran ratoneras por todas las habitaciones con suelos de madera. Se puede escuchar a los perros ladrar en las canciones grabadas en directo en medio de muerdos a manzanas y paseos por el jardín. Como niños en una campamento de verano de rock ’n’ roll, Feist y sus talentosos camaradas andaban por ahí en pijama mientras hacían The Reminder. Encantada de ser sedentaria por primera vez en dos años y medio, se levantaba cada mañana y hacía ángeles de nieve con el edredón de plumas de su enorme cama. Dudó varias veces ante los fallidos intentos de grabar a los pájaros trinando fuera en el antiguo patio de piedra, frustrados siempre por los ruidos del tráfico inesperado (coches y aviones) en una zona poco frecuentada (más tarde en un solo intento a las afueras del estudio en el barrio de Danfrothen de Toronto, se pudieron grabar con éxito los pájaros canadienses para la balada Folk The Park).


Y las canciones surgieron una detrás de otra, más de lo que habían esperado, las terminaron en un corto período de dos semanas. Había un álbum.

Hoy Feist es una artista de culto. Próximamente empezará su gira por Estados Unidos y Europa.

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